Detrás de los problemas más difíciles se hallan personas, grupos de personas que no se llegan a entender. Podemos culpar al crimen, la guerra, las drogas, la avaricia, la pobreza, el capitalismo o la inconsciencia colectiva, pero en última instancia son las personas quienes causan los problemas.
Arnold Mindell
Cuando soñamos con formar un colectivo o participar en comunidad sostenible, el reto primordial está en las relaciones entre las personas del propio grupo. La coherencia vital apunta a que el principal trabajo de los grupos que quieren constituirse como COMUNIDAD es la labor de HACER SOSTENIBLES LAS RELACIONES HUMANAS. Si este factor está, los elementos de la Ecología fluirán naturalmente.
Los puntos sensibles y oscuros de las personas resuenan con los interrogantes de las relaciones de PODER. ¿Quién toma las decisiones? ¿Cómo se toman las decisiones? Las experiencias de cada grupo humano adulto, tienen el mismo detonante: Las personas se resienten y desilusionan si, dentro de la comunidad predominan las estructuras verticales o jerárquicas, donde una minoría que ostenta el poder toma las decisiones que nos conciernen a tod@s.
Tal como sucede en las votaciones normales de los partidos políticos, la “falsa democracia” de las votaciones por simple mayoría se revela insuficiente e inadecuada. Casi siempre el resultado incluye a una minoría frustrada.
A través de herramientas de desarrollo personal, grupal y comunitario, buscamos discutir y resolver problemas desde la participación de tod@s. El desafío es encontrar el modo que incluya a todas las voces, incentivando a aquellas personas que no se atreven a expresar su opinión (aquí te incluyo el enlace a un artículo sobre la “falsa humildad”) . Esto hace posible que las relaciones sean solidarias y que la Economía se vea desde la perspectiva fraternal. Es el modo de construir un mundo ecológicamente adecuado y socialmente justo. A este proceso se le llama Democracia Participativa o Democracia 3.0
Consenso no significa acuerdo unánime.
Es tan sólo una decisión con la que todo el mundo puede vivir.
Michael J. Kinsley
Llegar a asumir y a ejercer la libertad. Integrar profundamente la condición de igualdad de todos los seres humanos. Abrazar la diversidad, en lugar de tolerarla. Crear comunidades sostenibles, tener relaciones humanas más sinceras e intensas… todo ello tiene su precio.
Cuesta tiempo y muchísimo esfuerzo aprender a convivir con la diversidad de ideas y gentes que defienden esas ideas. Cuesta energía aprender a gestionar con serenidad los cambios de humores propios y ajenos. Implica gran voluntad y centrarse en la idea de Comunidad, para lograr reconocer y aceptar las muchas y cambiantes necesidades de la gente que nos rodea.
El conflicto puede surgir en cualquier momento: Es una parte natural de las relaciones humanas, A veces no se expresa, pero siempre está presente en forma latente. Si actuamos sin precaución y con poca consciencia podemos sentir que nos atrapa una red de destrucción y sufrimiento. Asumir el conflicto como natural es una necesidad. Sólo así se puede hacer el recorrido de la resolución pacífica.
¿Cómo intervenir en situaciones conflictivas? ¿Cómo organizarnos para tomar decisiones colectivas que gusten a tod@s? ¿Cómo favorecer la colaboración, la diversidad, la empatía? ¿Cómo formar grupos humanos y comunidades duraderas?
Necesitamos herramientas, técnicas, desarrollar nuevas habilidades. Necesitamos formarnos, reeducarnos, desaprender algunas cosas y aprender muchas nuevas.Si aspiramos a cambiar el mundo, tod@s deberíamos pasar por este proceso reeducativo y de transformación personal.
Las personas que trabajan por un aumento de la conciencia individual y colectiva, son facilitadores y facilitadoras (animadores, mediadores, pacificadores, dinamizadores, etc.). La Facilitación es el trabajo.Ser facilitador/a es complicado. No basta con aprenderse la “teoría” para luego aplicarla sin mojarse.
Se necesita una formación, sin duda, pero lo más importante es el propio trabajo interior. Necesitamos conocernos bien como primer escalón para luego conocer los procesos grupales e intervenir correctamente.
Necesitamos aumentar nuestra capacidad de escucha, nuestra capacidad para sentir y captar ambientes y atmósferas grupales. Trabajar el miedo a expresar las propias opiniones. Esforzarnos en la expresión del disenso con dulzura y con amor. Necesitamos aprender a aceptar posiciones y opiniones muy diversas. Asumir que saldrán ideas contradictorias, aceptar vivir desde lo paradójico y abandonar el deseo de pasar todo por el razonamiento de la lógica.
Necesitamos saber convivir con nuestros miedos e inseguridades. Integrar el lado oscuro de nuestra personalidad, reconocer nuestras debilidades. Y tener la consciencia de que la meta es construir la COMUNIDAD (común.unidad) en cada interacción personal. Sólo así, estará dado en firme el primer paso de este viaje que nunca termina…



creo que este año sera muy interesante, el año del Dragón de agua, como todo implica un peligro pero el riesgo produce aprendizaje movimiento.es vida y así sucesivamente.
Pienso que entramos en la era de grandes cambios , personales colectivos pero lo que nos puede salvar es ayudarnos unos a otros así que pienso que el consenso del grupo es lo que nos va ha llevar mas tiempo pero en los tiempos de las tribu así se funcionaba el pueblo tomaba su tiempo para compartir sus puntos de vista implicaba escuchan los puntos de vista de todos respectando los valores votando para la mejor propuesta se ayudaban para alcanzar na meta así la felicidad de otros es la nuestra la honestidad , bondad, respecto son valores nobles que debemos compartir despertar .
Qué hermosa y profunda reflexión, Catalina…
En eso estamos, aprendiendo en el movimiento.
La prueba, en este momento está en el ámbito de las relaciones humanas… por eso queremos ofrecer estas herramientas… Sigue expresando tu sabiduría, Catalina… Contribuyes a formar la “masa crítica” que se necesita para el gran cambio!!