Son cinco los elementos NECESARIOS para que el consenso funcione:
- voluntad para compartir el poder: dejar privilegios de lado, evitar el síndrome del fundador/a (típico en todas las personas que han iniciado algo y que, de modo inconsciente reclaman un trato especial por ello), no dejarse apabullar por expert@s, buscar la participación de todos (sobre todo de las personas normalmente excluidas)…
- compromiso consciente e informado con el proceso de consenso: explicar el proceso a todos los miembros del grupo y a los que se están incorporando, evaluar periódicamente el proceso.
- tener un objetivo común: si el grupo no cuenta con una visión común, el consenso puede verse frustrado por luchas de poder que responden a intereses particulares.
- contar con agendas sólidas (visibles y abiertas): la agenda (u orden del día) debe ser conocida por todos, debe estar bien hecha, debe poder revisarse en cualquier momento…
- disponer de un/a facilitador/a
Un/a facilitador/a es guardián/a del proceso de consenso, es servidor/a del grupo. Su intención es ayudar al grupo a tomar las mejores decisiones posibles, de la manera más efectiva y entretenida.
Un/a facilitador/a guía la discusión y por ello no participa en ella. Debe esforzarse en permanecer neutr@ ante los temas que se discutan y a tratar a todo el mundo por igual, sin favoritismos ni prejuicios.
Un/a facilitador/a no está para dar respuestas, sino más bien para hacer preguntas con el fin de igualar la participación (¿se están expresando todos?), facilitar que se exprese la sabiduría el grupo (¿hay alguna otra idea?), aclarar la situación del grupo (¿estamos listos para continuar?), gestionar los momentos difíciles, etc.
La facilitación se requiere paciencia, energía, capacidad para mantener la calma en caso de conflicto, buena memoria, sentido del humor y un amor de verdad por el grupo al cual está sirviendo.
La victoria crea odio, la derrota sufrimiento. Las personas sabias no persiguen ni la victoria ni la derrota.
Maha Ghosananda


